Blog de ABADIEL26

UN MUNDO MILLENIAL

UN MUNDO MILLENIAL

El matrimonio tripartito estaba reunido buscando tomar una buena decisión, hace poco su mascota había sido aceptada como un tercer elemento del matrimonio y ahora buscaban adoptar un nuevo ente en su familia.

En este matrimonio tripartito, el dominante era un hombre que se percibía mujer y se vestía como tal, apenas se recuperaba de su enésima cirugía para parecerse a la nueva apariencia de su líder moral, un francés conocido como “Wanda Le Puta” y que era el modelo a seguir en conducta social moderna, por ello es que ahora se tatuaban la piel como si fuera tigre, tenía astas de venado injertos en la cabeza y escamas de lagarto en los brazos, todo sintético.

Su pareja era una mujer que se percibía como una motocicleta clásica, solía andar haciendo ruidos de motor, caminado desnuda salvo algunos accesorios de motocicleta cromados que llevaba como alhajas, ella no se atrevía a hacerse ninguna cirugía porque había una cantidad importante de privilegios y concesiones para todas aquellas que fueran o se percibieran como mujeres, caso curioso porque solamente era bien visto ser ligeramente heterosexual si eras mujer ya que presionarte de cual forma era oprimirte y eso daba algo de margen al libre albedrío. Desde luego que debía aceptar esporádicas relaciones bisexuales con otras chicas para no dar señales de ser “retrógrada” y perder acceso a beneficios en las vías públicas, prestaciones laborales e incentivos fiscales.

El tercer “ente” del matrimonio tripartito era un oso panda, ahora ya se les llamaba “entes” a los animales y objetos de los cuales alguno se enamoraba y que ahora eran parte de un nuevo tipo de amor, así no se les cosificaba. Este panda era uno de los muchos rescatados a través de la clonación que además los había vuelto domésticos y además muy resistentes. Ahora el matrimonio con pandas era la moda favorita debido a su total ingenuidad y mayor manifestación de ternura.

La salvación de pequeños “entes” tiernos y peludos era un logro de los animalistas (los animales menos agraciados ya se habían extinto), solamente podían ser adoptados por familias con dieta “fungista” que eran las personas que solamente se alimentaban del reino fungi y similares, como hongos, musgo, helechos, algas y demás plantas que no eran alimento principal de las especies con las que se casaban. La misma comunidad animalista había sido fundamental para dejar atrás el término “bestialismo” y convertir a la Zoofilia en un nuevo tipo de género entre las siglas de la comunidad LGVIHZ+.

Las siglas VIH ahora se portaban como orgullo en la comunidad (o nación de hecho) tanto en sus siglas cada vez más extensas, como en los tatuajes bioluminiscentes. Con el tiempo y la propagación de las enfermedades de transmisión sexual, se había vuelto un requisito sobreentendido para considerarse parte de este lobby ahora dominante e incluso se inoculaba entre las vacunas de la “adultez” que se alcanzaba a partir de la primera eyaculación o de la menarca… aunque era mero trámite, ya que la mayoría de los adolescentes que lograban llegar a esa edad ya venían “bautizados” con este virus por los “entes” que lo habían adoptado.

Este “matrimonio moderno” seguía pujando en una subasta para adquirir su nuevo hijo adoptivo a través de la red, ya que el último había muerto durante un “acto de amor multitudinario” en su primer festejo de cumpleaños en esa casa. Cuando esto pasaba ya no era perseguido por la ley debido a que estas muestras de amor masivo contra los pequeños eran consideradas parte del control demográfico.

Todos usaban gafas de realidad mejorada unidos quirúrgicamente a sus córneas, con el tiempo se creyó que era más apremiante la necesidad de ver todo a través de una cámara y ahora fotografiar cada comida, atuendo, paseo y demás actividad había sido primordial, así que al final eran pocos los que usaban su vista natural para ver el entorno real, ahora una cámara les ponía en una pequeña esquina el camino por el que iban y todo lo demás era contenido redes sociales, noticias, series y demás multimedia entremezclado entre numeroso spam que era la condición que la gran red social había puesto cuando difundió el internet gratuito en todo el planeta usando el mismo magnetismo terrestre y la luz ambiental para ello, salvo quienes pagaran para no ver publicidad por ciertos lapsos de tiempo.

El catálogo de adopción era muy variado, la competencia entre la adopción de niños africanos y los asiáticos era muy reñida, los países sobrepoblados habían encontrado en la adopción su principal producto de exportación y desde familias hasta albergues procuraban tener hijos saludables para ofrecer en línea. Irónicamente esa necesidad había logrado que esas zonas de “incubación” fueran libres de las diferentes enfermedades de transmisión sexual que por otro lado eran “lo actual” entre los países más vanguardistas y por ende con más comunidad LGVIHT+.

Una razón de peso para la baja mortandad por enfermedades de transmisión sexual entre esos países fue que durante la revolución progresista encabezada por “Wanda La Pute” se inició el gran “heterodestierro" y las familias convencionales se refugiaron en los países considerados tercermundistas, allí lograron forjar una comunidad funcional, con poca conectividad y ahora eran forzadas a entregar a sus hijos como producto de exportación ya que la gran mayoría de los matrimonios de los países modernos no podían concebir naturalmente.

Con rápidos movimientos de ojos y de dedos, esta “familia” se desplazaba por el catálogo de niños candidatos a integrarse con ellos y viendo las noticias debido a que en esos momentos se estaba debatiendo legalmente si el término “familia” debía ser vigente ya que últimamente estaba de moda entremezclar el amor erótico con el amor maternal (el “amor paternal” estaba descontinuado por ser machista) y ahora todos podían ser “matrimonios mixtos” para así no oprimir a los entes que la conformaban, esto debido a que consideraban que dentro del concepto de “familia” había roles de hijos y parejas que los limitaban en caso que surgiera “amor” hacia el ente adoptado.

En las casas y albergues donde se criaban a los niños, había cantidades ingentes de cámaras con algoritmos de reconocimiento que te permitían seguir a un niño en particular dentro del albergue, ver su conducta, su sistema de puntos de recompensa que sus “patrocinadores” enviaban hasta ganarse el derecho a la adopción. Los pequeños habían aprendido que besarse con otros niños de su mismo pre-género porque les daba puntos extras, además de otros comportamientos violentos o sexuales (o combinados de preferencia), el conocido como pre-género era la genitalidad con que habías nacido y debías combinarla en tu primer día de “adultez” (primer eyaculación o menstruación) y se sobreentendía que la heterosexualidad no era una opción viable, mucho menos si eras varón pues te volvía un machista opresor de inmediato.

Después de algunas pujas perdidas, lograron hacerse de un pequeño enano, albino, zurdo, trisexual y sordomudo. Esta familia festejó enviándose zumbidos a los dispositivos del otro, este llegaba directo al centro del placer del cerebro y era la forma casi común de manifestar alegría a otra persona. Saber que habían conseguido un nuevo “hijo” tan único y diferente implicaría mucha popularidad en redes sociales, todos querrían ir a su fiesta y seguramente ofrecerían “compromisos sociales” de gran valor a cambio de “demostrarle su amor” en persona al pequeño chico.

Los compromisos sociales eran la moneda de cambio más moderna, representada en un valor matemático altamente encriptado, todo implicaba ofrecerte acceso a un restaurante, fiesta, empleo, viaje, etc. Actualmente casi nada en un objeto propio y todo era un servicio de arrendamiento, las cosas materiales perdían valor y popularidad de forma rápida y se desechaban con la misma rapidez, por lo que casi todas las compañías te ofrecían un servicio alrededor del vehículo, casa, ropa, dispositivo tecnológico o membresía que pudiera ser útil, todo era una licencia virtual y por ende podías compartirla e intercambiarla para desecharla pronto y pasar a la más novedosa.

Por ejemplo en ese momento la nueva subasta que entraba a sus dispositivos era de compañías que cuidarían del pequeño para mantenerlo vivo y sano, cuestiones como la responsabilidad alimenticia y cuidado de los menores humanos eran vistas como algo pesado e incómodo ya que estaban habituados a cuidar de animales (anteriormente llamados mascotas), que eran más autosuficientes, resistentes y populares. El hecho de adoptar a un niño con alguna limitante física venía siendo una ventaja para evitar que huyeran, se defendieran o siquiera entendieran su entorno, con la ventaja de parecer altruista ante su círculo social.

El matrimonio tripartito se quedó publicando todo lo que podía de su nueva adquisición, sus redes sociales ardían de envidia virtual por ellos, mientras tanto en el país oriental empezaban a preparar al niño para sedarlo y enviarlo en contenedores hasta su nueva “familia” mientras el pequeño sordomudo no tenía idea de que la extraña vida casi idílica que había vivido en sus primeros años no era sino un reality show para ser vendido a buen precio, que su alegría, su inocencia y esas extrañas enseñanzas contra el género que su cuerpo le decía tener, eran para prepararlo para lo que sería casi seguramente un sacrificio en medio de una orgía o morir de inanición por la forzosa dieta “fungista” que pocos niños resistían… su carta de adopción le dio una falsa felicidad ya  muy escasa en esa hedonista vida millenial.

Abadiel


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